El 2 de marzo de 2026 celebramos la inauguración del nuevo Hogar-Escuela de Bébédjia, en Chad. Fue una jornada muy especial para los niños y jóvenes de Estudiar en Chad y para todas las personas que, durante años, han trabajado para hacer realidad este proyecto.
El patio se llenó de niños, colaboradores y personas vinculadas al proyecto. Las fotografías de aquel día muestran el nuevo recinto, los espacios preparados para las actividades y un comedor que ya forma parte de la vida cotidiana de los pequeños.
Pero lo que celebrábamos iba mucho más allá de la apertura de un edificio.
Un lugar propio para aprender y crecer
Durante siete años, las actividades de Estudiar en Chad se desarrollaron en un pequeño espacio del Hospital Saint Joseph. Allí se organizaron comidas, clases de refuerzo y talleres, a pesar de no contar con las instalaciones que un programa de estas características necesitaba.
En marzo de 2024 comenzó la construcción del nuevo Hogar-Escuela, en un terreno cedido por la Diócesis de Doba. La primera fase se inauguró en marzo de 2025 y las obras del conjunto finalizaron en diciembre de ese mismo año.
Hoy disponemos de aulas, comedor, cocina, pozo de agua, instalaciones sanitarias, taller de costura y un espacio de enfermería. El complejo cuenta también con alojamiento para el personal responsable y estancias temporales para atender a menores que necesiten acogida urgente.
Son instalaciones pensadas para que el proyecto pueda seguir creciendo en condiciones más adecuadas.
La educación necesita mucho más que un aula
En 2025, Estudiar en Chad acompañó a 168 niños y jóvenes, desde pequeños que todavía no tenían edad escolar hasta estudiantes universitarios.
Además de facilitar su escolarización, el programa mantiene un comedor durante todo el año, imparte clases de refuerzo y ofrece talleres de costura e informática. Durante las vacaciones escolares, las actividades continúan para que los niños sigan contando con alimentación y apoyo educativo.
El nuevo Hogar-Escuela reúne buena parte de este trabajo en un espacio propio. Para nosotros, ese es el verdadero significado de la inauguración: disponer de mejores condiciones para acompañar a cada niño en su aprendizaje y desarrollo.
Gracias por llegar hasta aquí con nosotros
Este Hogar-Escuela existe gracias al trabajo del equipo local, las misioneras, los voluntarios y todas las personas que han contribuido al proyecto desde España y otros países.
A nuestros padrinos, socios y donantes: gracias por ayudarnos a convertir un proyecto sobre el papel en un lugar lleno de vida.
La construcción ha terminado, pero nuestro trabajo continúa. Hay que mantener el comedor, las becas escolares, el profesorado, los talleres y las instalaciones para que sigan cumpliendo su función cada día.
¿Quieres formar parte de esta nueva etapa? Puedes colaborar con Estudiar en Chad mediante un apadrinamiento o una donación a la Fundación El Compromiso.
